No olvidamos

Después de la firma de Los Acuerdos de Paz en 2016, entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, el país le apostó al fortalecimiento de la paz y a la reconciliación nacional desde las regiones. Sin embargo, varios factores han torpedeado el interés nacional de construir un país pacífico y con justicia social: la reorganización del narcotráfico [1] [2], el rearme de grupos paramilitares [1] [2] y la inoperancia y aparente complicidad del Gobierno de Iván Duque [1] [2] son, quizá, los más notorios.

Según cifras de la ONU, durante el 2019 por lo menos 107 líderes sociales fueron asesinados en el país. Durante los primeros 16 días del 2020 se ha reportado el asesinato de 20 líderes más. Los muertos, nuestros muertos, han sido mujeres y hombres que han liderado organizaciones sociales en pro de sus comunidades en la defensa de su territorios, de los recursos naturales, en contra del narcotráfico y de los grupos armados al servicio de despojadores y corruptos. La mayoría de estos crímenes continúan aún impunes.

Líderes sociales asesinados